En un seminario patrocinado por una fintech desconocida pero con logo muy bonito, se presentó un modelo matemático que vincula la propina al Índice de Precios al Consumidor.
“Es progresismo con Excel”, afirmó el autor, mientras proyectaba una curva ascendente de satisfacción personal. Restaurantes advirtieron que tendrían que contratar un contador por mesa.
El Banco Central prefirió no opinar y pidió café, sin azúcar, con hielo “como corresponde”.